Macroeconomía · Explainer
Inflación en Uruguay: por qué los alimentos suben más que el índice general
El IPC de alimentos trepó tres puntos por encima del índice general en 2024. Aquí está la explicación que falta en los comunicados oficiales.
Cuando el promedio esconde la parte que más duele
Cuando el Banco Central o el MEF hablan de inflación, usan el Índice de Precios al Consumo general, que promedia decenas de categorías: alimentos, alquileres, transporte, comunicaciones, salud. Ese promedio puede quedar en 5,8% anual mientras los alimentos suben 8,9%. Para una familia que destina el 40% de su ingreso a comida — porcentaje habitual en los quintiles más bajos del interior — la diferencia no es estadística: es una heladera que cada vez llega menos llena a fin de mes. En 2024, el IPC de alimentos y bebidas no alcohólicas superó en 3,1 puntos porcentuales al índice general, según datos del INE publicados en enero de 2025. No es un dato aislado: en cinco de los últimos siete años, la inflación alimentaria superó a la general.
La cadena agro-alimentaria y sus eslabones más costosos
Uruguay exporta gran parte de su producción agropecuaria. Eso significa que los precios locales compiten con los precios internacionales: cuando la soja, la carne o la leche valen más afuera, una porción mayor de la producción se exporta y la oferta interna se ajusta al alza. A esto se suma el costo de la energía — electricidad y combustible — que impacta en la industria alimentaria y en el transporte de alimentos hacia el interior del país. Paysandú, a 380 km de Montevideo, absorbe esos costos logísticos de forma directa. Los márgenes de distribución mayorista y la concentración del sector supermercadista completan el cuadro. El gobierno tiene herramientas limitadas para actuar: puede negociar acuerdos de precios con las cámaras empresariales, como ocurrió en 2022 y 2023, pero los economistas coinciden en que esos acuerdos solo frenan puntualmente sin atacar las causas estructurales.
